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De las montañas al mar

“NUESTRO DESTINO NUNCA ES UN LUGAR, SINO UNA NUEVA FORMA DE VER LAS COSAS”

HENRY MILLER

Verdes montañas engalanan la vereda Tabacal Bajo que se encuentra ubicada en la zona sur del municipio de El Retiro. Estas mismas montañas vieron nacer y crecer a muchos jóvenes y niños, que llevan en su sangre una herencia campesina que les dicta acurrucarse en el filo de estas tierras para trabajarla, cuidarla y transformarla; conocen tan bien su vereda que no cabe la pregunta sobre lo que hay detrás de esta maciza cordillera.

Con el programa Conocer a Colombia para amarla decidimos hacer un viaje cada año donde los niños campesinos ven el mar por primera vez. Con este viaje no solo conocen otro lugar diferente a sus montañas, sino que se busca que a través de este viaje, reflexionen sobre otra región de Colombia, y sobre lo que significa respirar otro aire, bañarse en otras aguas, y conocer otras culturas.

Este viaje comenzó en Junio cuando una de nuestras talleristas, Marisol Henao, llegó a la vereda Tabacal con la noticia de que serían ellos quienes tendrían la fortuna de conocer el mar. La preparación para este viaje comenzó por conocer sobre la rica biodiversidad que posee la región de El Retiro, su fauna, su flora y los principales afluentes de agua, así como su conexión con el Caribe. Aquí se hizo necesario hacer hincapié en cómo ahorrar y tener un adecuado uso del agua y de las fuentes hídricas, para beneficio de todo el país.

Y así, a medida que el pasar de los días pasó a ser huella de calendario, la idea de conocer el mar fue tomando cada vez más fuerza. El lunes 27 de Noviembre fue el día de la partida ¿Nuestro destino? playas de El Calao –Coveñas, finca La Caracola, la tripulación: 18 niños de la vereda Tabacal Bajo, 2 madres de familia, 3 integrantes del Laboratorio del Espíritu y don Álvaro, el conductor. Allá nos esperaban doña Yudy y Sandra, dos cocineras que en sus manos y en sus sonrisas se ve la pasión por lo que se hace; fueron 5 días donde pudimos no solo disfrutar del mar, su brisa y sus playas, sino también conocer otras culturas, probar comida diferente a la que ya conocemos (arroz con coco, patacón, pescado frito), montar en juegos inflables como “la banana” y “la arepa” arrastrados por la fuerza de una lancha, visitar el zoocriadero de caimanes y babillas, visitar los manglares, meternos al volcán de lodo y recorrer las calles de Tolú.

Este año dimos por bien cumplida la décimo sexta versión de nuestro viaje al mar, esperamos seguir ampliando la experiencia de vida de nuestros niños y jóvenes; que conozcan más el país, su gente, sus tierras y sus costumbres. Que tengan un mejor panorama de aquello de lo que hacen parte.

Niños campesinos antioqueños van de paseo a conocer el mar